He estado haciendo ejercicio constantemente durante los últimos 13 años. Durante ese tiempo, tuve tres embarazos y un par de lesiones. Me tomé un tiempo para curarme, pero hice ejercicio durante todas mis etapas, incluidos mis embarazos. También soy disciplinada en la forma de comer, habiendo encontrado un buen equilibrio para mí. Pero aprendí que hay algo que he estado ignorando, algo que es muy obvio para la mayoría de las personas. Seguía una dieta a base de plantas y, como resultado, no comía suficientes proteínas.
No sabía qué tan bien lo estaba haciendo, pero seguía con mi rutina, ignorando información de diferentes fuentes. En una conversación de hace años, mi prima me recomendó que hiciera un análisis del índice de masa corporal. Por alguna razón, enterré esa idea entre mi lista de tareas que sería bueno hacer algún día y nunca lo investigué.
Cuando recibí los resultados, me quedé boquiabierta. No puedo decirte lo impactante que fue descubrir que mi masa muscular estaba muy por debajo del mínimo esperado para mi composición corporal. Pasé un par de horas en incredulidad y molesta conmigo misma por no haber hecho el examen antes.
Finalmente superé esa sorpresa, aunque todavía me sentía un poco decepcionada. Empecé a digerir lo que significaba el análisis. Con la información, todo empezó a tener sentido. Incluso un problema de dolor de espalda con el que he estado lidiando durante los últimos meses tiene relación con ese análisis.
En el momento en que tuve la información, tomé las acciones necesarias. Hablé con una nutricionista para averiguar cómo debía estructurarse mi dieta, algo a lo que me había resistido. También me recomendó que cambiara mi rutina de levantamiento de pesas. Hasta ahora, estoy entusiasmada con mi nueva rutina y me estoy adaptando bien a ella. También documento la cantidad de carbohidratos o proteínas que ingiero después de cada comida. Es un trabajo extra, pero hacerlo como parte de un objetivo que tengo para mí misma lo ha hecho más fácil.
Siempre confío en el proceso y ya ha sido esclarecedor. Hasta ahora he descubierto lo mal que como los fines de semana, donde los horarios son más relajados. Por ejemplo, me cuesta beber suficiente agua durante el día. Además, mi principal problema de no ingerir suficientes proteínas se acentúa durante los sábados y domingos. Estoy feliz porque estoy haciendo grandes cambios, marcando una diferencia en mi crecimiento muscular. ¡No es de extrañar que tuviera los problemas que he tenido!
Puntos ciegos y cómo detectarlos
Un punto ciego puede tener un efecto devastador en lo que hacemos o no hacemos. Debido a que no sabemos que no somos conscientes de algo, no podemos ver cómo nos está afectando. Y lo curioso de los puntos ciegos es que a menudo son evidentes para otras personas. Le he contado a mi esposo innumerables ideas sobre mí, solo para que me diga que ha pasado años diciéndome que mejore eso mismo (sospecho que cuando recibimos este tipo de información de otras personas, no estamos listos para recibirla o no la recibimos de una manera que la comprendamos claramente).
Encontrar nuestros puntos ciegos no es fácil, pero no es imposible. Creo que son los obstáculos más grandes para nuestro crecimiento personal. Aquí están algunas maneras con las que intento detectarlos:
Ten personas que te den feedback
Una persona externa de confianza puede brindarte una perspectiva nueva. A través de mi trabajo con otras personas (con coaches, ir a terapias o recibir asesorías), he identificado muchos de mis puntos ciegos. Cuanto más larga sea tu relación con estas personas, mejor, porque con el tiempo te conocerán y te ayudarán a encontrar patrones en tu comportamiento. Ábrete con ellas y déjate guiar por las personas en las que confías.
Escucha a otras personas
Nuestras amistades y personas con las que trabajamos algunas veces nos dirán las verdades que no queremos escuchar, muchas veces bromeando. Pero, aun así, escucha, pues pueden tener información valiosa. A veces escucharás algo que alguien dice y no le prestarás atención, pero si se repite lo suficiente, es posible que encuentres la apertura a una percepción significativa.

Busca información disonante
Charles Darwin buscaba información que desmintiera sus teorías. Haz lo mismo. Cuando algo no tenga sentido para ti, usa la curiosidad. ¿Por qué está pasando eso? A menudo, la única forma en que puedes encontrarle sentido es descubriendo algo nuevo. La nueva información puede llevarte a encontrar tus puntos ciegos.
Sobre todo, sigue buscando. Sea lo que sea en lo que pongas tu atención, crecerá y mejorará, al igual que tu propia conciencia. Este es el trabajo más importante porque, como dijo Jung: “Hasta que hagas consciente el inconsciente, este dirigirá tu vida y lo llamarás destino”.