Hace alrededor de un año nos encontrábamos remodelando nuestras oficinas y sembramos un pequeño jardín, que puedo ver desde la ventana de mi oficina. También plantamos una planta trepadora con flores rojas y brillantes. Pasó algún tiempo para que las plantas crecieran y el jardín tomara forma y, el día de ayer, nuestro primer colibrí vino a visitarnos. Se sintió atraído por las flores rojas y se quedó por algunos minutos aleteando entre las flores y el resto del jardín. Pasó todo un año, pero finalmente ocurrió; nuestro primer colibrí visitante. Fue todo un espectáculo.
Como en el caso de nuestro jardín, para desarrollar un producto exitoso se requiere de tiempo y paciencia. Se necesita planeación, trabajo y esfuerzo. Normalmente algo sale mal durante el proceso, y los planes originales deben ajustarse. Sin embargo, si tu producto ha sido creado correctamente para tus clientes, ellos vendrán. Lo más probable es que las cosas funcionen como las visualizaste.
Planificación e iteraciones
Al crear un producto nuevo, hacer la mejor versión de tu visión requiere de planificación, así como prueba y error. Toma los pasos necesarios para que tu producto llegue a ser el indicado. Cuando estés planificando el diseño y ejecución de tu producto, investiga y trata de obtener tanta información como te sea posible. Después diséñalo para cubrir una necesidad que hayas descubierto.
No temas experimentar: el diseño que hayas elegido puede ser que no sea el mejor o el más eficaz. Es por esto por lo que es tan importante explorar y realizar pruebas. Dependiendo de tu industria, haz tantas versiones del producto como puedas. Usa la iteración para encontrar y diseñar el mejor producto posible con las herramientas que tengas disponibles.
Fe y optimismo
Mientras desarrollas tu producto, a veces no tendrás evidencia de que el resultado será el que estás esperando. Ocasionalmente, el resultado requerirá más tiempo que el previsto. Aun así, pon tu corazón en ello. Cuando empieces a perder fe, algo que te ayudará es recordar la visión original. Tenla en mente; puedes dibujarla o hasta tener una foto del producto final cerca de ti.
No todo está bajo nuestro control. Hasta cuando lo hacemos todo bien, algo puede entorpecer el proceso y el resultado que habías visualizado tal vez no se cumpla. Esto puede ser difícil, pero es parte normal de todo proyecto creativo. Para mitigar las posibilidades de que algo salga mal, observa y escucha para detectar cualquier señal de alerta. Tan pronto como te des cuenta de que algo no anda bien, actúa para evitar errores futuros.
Sigue adelante y trabaja en tu plan. A veces, solo se trata de perseverar y mantener la fe en lo que estás creando. Cuando finalmente hayas creado el producto que tus clientes quieren, les encantará. Tal como el colibrí afuera de mi ventana, si encuentras la forma de resolver un problema o cubrir una necesidad, los clientes vendrán.